El 20 de julio, dos jaguares fueron vistos en Ixtapan de la Sal, Estado de México. Las autoridades rastrean a los felinos con la cautela de quien sabe que un depredador no es una noticia, sino un síntoma 7. Al día siguiente, el águila calva Jackie, estrella de una cámara en vivo en Big Bear Lake, fue hallada viva tras una pelea con dos juveniles y varios días de desaparición 4. Son dos historias de fauna —una aparición, una reaparición— que el lector podría tomar como anécdotas. No lo son.
Lo que une a estos animales no es la especie ni el continente, sino el territorio que habitan. Jackie sobrevuela una cuenca donde el lago Powell y el lago Mead han caído a sus niveles combinados más bajos de la historia: Powell está al 23% de su capacidad, a 33 pies del punto en que la generación hidroeléctrica se vuelve imposible; Mead, al 27% 5. La crisis del río Colorado no es un pronóstico: es el suelo que se seca bajo las garras del águila. Los jaguares, por su parte, se mueven en un paisaje mexicano donde, desde el 20 de julio, toda concesión minera —incluso en áreas protegidas— requiere permiso de impacto ambiental 6. La regla es retroactiva. Es decir: el hábitat del jaguar se defiende ahora con papel sellado, pero el papel no detiene el mercurio ni la topadora.
En Colombia, mientras tanto, la deforestación en parques nacionales saltó un 146,5% entre 2023 y 2024, de 4.682 a 11.544 hectáreas; el equipo de transición del presidente electo Abelardo de la Espriella ha puesto el número sobre la mesa como una advertencia 1. El nuevo ministro de Ambiente, Fabio Arjona, recibe 48.125 hectáreas perdidas dentro del sistema de parques en tres años. No es un error de gestión: es una tendencia que la ganadería —con pérdidas declaradas de 12.860 millones de dólares por lluvias extremas en los Llanos y sequía en la Costa Caribe— no puede explicar por sí sola 3.