La fragilidad de los acuerdos internacionales se ha manifestado este fin de semana con una crudeza que ningún comunicado oficial puede maquillar. El colapso del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán no es un incidente aislado, sino la pieza central de un tablero donde las piezas se mueven hacia la escalada en tres direcciones simultáneas.
Lo que se puede observar directamente desde el terreno es la materialización de un riesgo advertido desde junio: el acuerdo firmado el 17 de ese mes contenía una contradicción interna. Estados Unidos e Irán acordaron 60 días de negociación para un pacto de paz más amplio, pero ninguna de las partes detuvo sus preparativos militares. Cuando Irán atacó buques comerciales en el estrecho de Ormuz 1, la Casa Blanca declaró el acuerdo "terminado" 4. La respuesta estadounidense —más de 140 objetivos iraníes alcanzados en la última oleada 6— supera en escala cualquier intercambio previo.
Pero el patrón se replica en Gaza y el Líbano. Mientras los titulares se concentran en Ormuz, una niña de ocho años y al menos cuatro personas más murieron el 12 de julio en ataques israelíes contra Gaza 2, a pesar de que un alto el fuego formal sigue vigente. La cifra de víctimas la reportan fuentes médicas palestinas y la Media Luna Roja; no hay confirmación independiente del número exacto de heridos. En el Líbano, el cese de hostilidades firmado en abril bajo el Memorando de Islamabad se tambalea porque Israel continúa operaciones militares en el sur, argumentando que Hezbolá no se ha desarmado 10. La secuencia es la misma: un acuerdo que nadie cumple del todo, seguido de ataques que nadie reivindica del todo.
La muerte del exemir de Catar, Hamad bin Jalifa Al Thani, a los 74 años 35, introduce una variable geopolítica adicional. Durante sus 18 años de gobierno, Catar se convirtió en el mediador indispensable de la región, capaz de hablar con Hamás, los talibanes y Washington. Su sucesor, Tamim, hereda un momento en que tres de los principales canales de diálogo que construyó su padre —el catarí-iraní, el catarí-israelí y el catarí-estadounidense— están en crisis simultánea.