La Universidad Nacional Autónoma de México tuvo que convocar el 12 de agosto a un examen de control presencial para aspirantes a licenciatura tras detectar irregularidades en la prueba en línea de mayo y junio, incluido el posible uso de inteligencia artificial 1. En la sede de León, Guanajuato, 501 de los 736 aspirantes convocados al primer turno se presentaron a la verificación. El dato no es menor: un tercio de los citados no acudió. La pregunta que deja abierta la UNAM no es solo quién copió, sino qué significa un examen cuando la herramienta que lo administra ya no puede garantizar que quien responde es quien dice ser.
El problema de fondo es estructural y no se limita a México. La admisión universitaria descansa sobre un supuesto frágil: que la evaluación mide conocimiento, no acceso a tecnología ni habilidad para sortear controles. Cuando ese supuesto se rompe, las instituciones responden con más vigilancia, pero la vigilancia tiene costo y alcance limitado. El examen presencial de control resuelve la integridad del proceso, pero no la desigualdad que lo originó: quienes tuvieron recursos para intentar burlar la prueba en línea también tienen recursos para prepararse mejor para la presencial.
La escala del desafío se observa mejor en Argentina, donde el nuevo Índice de Resultados Escolares de Argentinos por la Educación revela que solo la mitad de los estudiantes que iniciaron la primaria en 2020 llegaron a sexto grado en tiempo y forma con conocimientos satisfactorios en Lengua y Matemática 4. El índice combina dos dimensiones: trayectorias escolares y resultados de aprendizaje. La cifra no describe un caso aislado ni una generación perezosa; describe un sistema que pierde a la mitad de sus alumnos en el camino, mucho antes de que alguien pueda preguntarse por la integridad de un examen de admisión.
Frente a este panorama, República Dominicana ofrece un contraste instructivo. Mientras el gobierno se prepara para iniciar el año escolar 2026-2027 el 24 de agosto, el INABIE reporta la distribución de 815,664 kits de útiles escolares, con la meta de alcanzar a más de 1.8 millones de estudiantes en 6,577 escuelas 7. El sindicato docente, por su parte, advierte sobre déficits persistentes en infraestructura 2. La distribución de útiles es una política visible y medible; la calidad del aula, no tanto. Ambas cosas importan, pero no son intercambiables.
La formación técnica intenta llenar parte del vacío. En Santiago, 160 jóvenes se graduaron del programa "Desarrollo Tecnológico: Futuros Empresarios 2026", impulsado por CAPEX e INFOTEP 8. El Instituto Tecnológico de Las Américas celebra 26 años formando profesionales para la Industria 4.0 3. Y la Universidad APEC, junto al Colegio Dominicano de Periodistas y el SNTP, lanzó una licenciatura en Periodismo Contemporáneo para periodistas en ejercicio que ya tienen un título universitario 5. Son esfuerzos reales, pero fragmentarios: preparan individuos, no corrigen el sistema que los produce.
La tentación de mirar hacia adelante es comprensible. La Universidad Estatal de Arizona ofrece desde octubre un grado en creación de contenido para formar influencers, con foco en marca personal y ética 6. Es una respuesta del mercado a una demanda nueva. Pero ningún programa de influencers resuelve el problema de la mitad de los estudiantes argentinos que no llegan a sexto grado con las competencias básicas. La innovación educativa que ignora la base es decoración.
La decisión que importa no es si la UNAM volverá al papel, ni si Arizona debería ofrecer un grado en TikTok. La decisión es qué estamos dispuestos a aceptar como evidencia de aprendizaje. Si un examen en línea puede ser burlado con IA, y un examen presencial excluye a quienes no pueden trasladarse, entonces el sistema de admisión no está midiendo conocimiento: está midiendo privilegio y logística. La consecuencia para el lector es directa: mientras las instituciones no resuelvan la tensión entre integridad y acceso, el título seguirá siendo, en parte, un certificado de quién pudo presentarse al examen, no de quién merecía aprobarlo.
