La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aplicó un examen de control presencial tras detectar irregularidades masivas en su primera prueba de admisión en línea, y los resultados preliminares muestran una curva estadística más cercana a la de exámenes anteriores. El rector Leonardo Lomelí Vanegas informó que los datos iniciales presentan una distribución bimodal, consistente con procesos presenciales previos, aunque el análisis completo aún está pendiente.
Para el examen de control, la UNAM multiplicó la supervisión: pasó de un monitor por cada 150 aspirantes en línea a un supervisor por cada 28 en sedes presenciales, un aumento de 5.3 veces. En la Ciudad de México, más de 300 personas de la UNAM operaron el Palacio de los Deportes, incluyendo personal de la DGAE, DGTIC, notarios y directores. A pesar de los controles, se detectaron 22 intentos de trampa, incluido el uso de lentes con inteligencia artificial y celulares.
Ante la alta demanda, el gobierno federal ofreció 37,503 espacios en otras instituciones públicas para quienes no ingresen a la UNAM, a través de la plataforma educacionsuperior2026.gob.mx. La oferta incluye 18,674 lugares presenciales y 18,829 en línea, con instituciones como la Universidad Rosario Castellanos (10,000 plazas) y el TecNM (8,060).
El caso generó debate sobre la ética y el uso de tecnología. Mónica Veloz Leija, académica de la UNAM, señaló que la institución perdió prestigio y cuestionó la dependencia de empresas privadas. Por otro lado, una aspirante oaxaqueña con puntaje perfecto, Brisa Nisdany García Santiago, se retiró del proceso tras ser señalada por presuntas irregularidades, calificando las acusaciones de infundadas.
