El mundo despertó el 21 de julio de 2026 con tres puntos de estrangulamiento marítimo bajo fuego o amenaza directa. No se trata de una coincidencia. Es la primera vez en décadas que las rutas energéticas globales —Hormuz, Bab el-Mandeb y el Mar de China Meridional— se tensan simultáneamente, y el hilo que las une es la escalada entre Estados Unidos e Irán.
En Oriente Medio, lo que puede verse desde el terreno es una guerra que ya no se disfraza de represalia limitada. La décima noche consecutiva de bombardeos estadounidenses contra Irán 1 no es una operación quirúrgica: es un castigo sistemático contra centros de mando, lanzaderas de misiles y defensas aéreas. El objetivo declarado es proteger el comercio en el estrecho de Ormuz, pero el resultado inmediato ha sido el colapso del alto el fuego que duró un mes. La prueba más cruda de la nueva fase son las tres bajas estadounidenses confirmadas —dos soldados muertos en un ataque con misiles y drones en Jordania, un tercero en Irak al desactivar un artefacto explosivo iraní 2—, los primeros muertos en combate desde marzo. La Casa Blanca ya ha advertido que Irán pagará “muchas veces más” 8. Es una promesa que borra cualquier expectativa de desescalada.
La reacción de los proxies iraníes no se ha hecho esperar. Los hutíes de Yemen han declarado un bloqueo naval inmediato contra Arabia Saudí 45, amenazando con cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb bajo el principio de “ojo por ojo”. La jugada es estratégica: con Ormuz ya efectivamente cerrado por el conflicto directo, el segundo cuello de botella del petróleo mundial queda ahora en vilo. Arabia Saudí ha prometido responder con todos los medios, pero la pregunta sin respuesta es cómo se protege una ruta marítima cuando el enemigo lanza drones desde costas que ningún ejército controla del todo.
Mientras tanto, en Gaza, la guerra de baja intensidad sigue cobrando víctimas que no aparecen en los partes militares. Seis miembros de la familia Al Masri, cuatro de ellos niños de entre cinco y doce años, murieron en un ataque con drones israelí sobre su vivienda en la Ciudad de Gaza . Es un dato verificado por el Ministerio de Salud gazatí, no una alegato. La casa fue alcanzada cerca de la Cámara de Comercio, en un barrio civil. No hay hasta ahora evidencia de un objetivo militar en el lugar.