El 8 de agosto, en Rosario, murió Jorge Messi. Tenía 68 años y una enfermedad larga; era, a la vez, el padre del mejor futbolista de su generación y un hincha de toda la vida de Newell's Old Boys 1. Su muerte llegó en una semana en que el fútbol, y el deporte entero, pareció despedirse de varias cosas a la vez: de una figura paterna, de una era, de una juventud, de un campeón. No es que el calendario se haya confabulado; es que el deporte, como la memoria, a veces condensa en unos días lo que la vida tarda décadas en decir.
La noticia de Jorge Messi se cruzó con la de Cristiano Ronaldo, que a sus 41 años declaró a Vogue que esta temporada es "probablemente" la última, y que su futuro post-futbolístico está "completamente planeado" 11. Dos hombres que definieron una época —el padre-representante y el atleta global— se despiden casi al unísono. No hay que forzar la metáfora: el fútbol de los últimos veinte años se explica en buena parte por esa doble figura, la del patriarca que negociaba en silencio y la del goleador que convirtió la ambición en espectáculo. Su retirada simultánea no es una coincidencia menor; es el cierre de un capítulo.
En ese mismo arco de tiempo, el boxeo puertorriqueño perdió a Prichard Colón, muerto a los 33 años tras más de una década en coma por un hematoma subdural sufrido en un combate de 2015 3. Su padre anunció la muerte en Facebook con una frase que no necesita adorno: "Ahora está en un mundo mejor". La controversia de aquella pelea —las sospechas sobre el árbitro, la tardanza en detener el castigo— vuelve ahora como una pregunta incómoda: ¿cuánto del dolor que vemos en el ring es evitable? No es nostalgia lo que evoca su figura, sino la conciencia de que el deporte de alto rendimiento cobra peajes que a veces se pagan con décadas.
Mientras tanto, el presente sigue su curso. Barcelona anunció el acuerdo con Manchester City por Rodri, el centrocampista de 30 años que capitaneó a España al título mundial y ganó el Balón de Oro del torneo 2. Y, en la misma ventana, Ferran Torres, autor del gol del triunfo en la final de aquel Mundial contra Argentina, se marchó al PSG por unos 50 millones de euros 4. El club catalán reconstruye su mediocampo mientras cede a sus delanteros; la lógica del mercado no entiende de duelos. Arsenal, por su parte, goleó 3-0 al City en la Community Shield 8, y Real Madrid y Barcelona cerraron la pretemporada con victorias ante Schalke y Basel 9. El fútbol no se detiene por los adioses; los incorpora.
En Cincinnati, Novak Djokovic, de 39 años, cayó en segunda ronda ante Thiago Tirante en su regreso desde Wimbledon 7. No es una sorpresa mayúscula, pero sí un dato: el jugador con más Grand Slams de la historia ya no domina los torneos menores con la autoridad de antes. En la misma pista, el español Rafa Jódar, de 19 años, protagonizó una remontada épica ante Shapovalov, salvándose de dos puntos de partido 10. La juventud no espera; empuja.
La muerte del ciclista británico Finlay Tarling, de 19 años, en un choque con un coche durante la octava etapa de la Vuelta a Portugal 5, y la eliminación de Inter Miami y Messi en la Leagues Cup 12, completan un cuadro donde la fragilidad y la fugacidad se imponen. La República Dominicana celebró oros en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 6, pero incluso esa alegría se tiñe de la conciencia de que el deporte es, sobre todo, tiempo.
La pregunta que queda no es quién ganará la próxima temporada, sino qué hacemos con lo que el deporte nos deja cuando se va. Jorge Messi no era un jugador; era un sostén. Cristiano Ronaldo dice que su legado será "espectacular". Colón no pudo elegir el suyo. La verdad incómoda es que el deporte nos enseña a ganar, pero rara vez a despedirnos. Ahí está la lección de esta semana: aprender a reconocer el momento en que algo termina, y tener el valor de no pedirle más.
