A 3.000 metros de altitud, en el municipio de California (Santander), el páramo de Santurbán respira a través de más de doscientas heridas abiertas. Las fotografías publicadas hoy por Vanguardia muestran bocaminas ilegales que perforan uno de los ecosistemas estratégicos de Colombia 8. Mientras tanto, a nivel del mar en Coveñas (Sucre), el mar retrocedió seis centímetros la semana pasada —un fenómeno que las autoridades califican como marea natural sin riesgo 4—, pero la inquietud popular revela algo más que ignorancia meteorológica: revela un país que ya no sabe distinguir entre un ciclo natural y una advertencia.
No es para menos. La NOAA ha elevado al 81% la probabilidad de que el fenómeno de El Niño alcance una intensidad "muy fuerte" entre octubre y diciembre de 2026, lo que lo situaría entre los más intensos desde 1950 12. Si el pronóstico se cumple, este super-Niño rivalizaría con los de 1997-98 y 2015-16. Y América Latina ya se prepara para lo peor: sequías severas, pérdidas agrícolas y crisis energéticas 3.
Colombia encarna la contradicción. Su operador eléctrico XM reporta una tensión extrema en el sistema 3, mientras que en Memphis (Tennessee), la empresa xAI de Elon Musk opera 59 turbinas de gas natural sin permiso para alimentar su centro de datos de inteligencia artificial Colossus 2 —el doble de lo que la compañía admitió en enero 5. La paradoja es brutal: un país del norte quema combustibles fósiles sin licencia para entrenar algoritmos, mientras un país andino ve perforado su páramo —fábrica de agua— por mineros ilegales que buscan oro 8, justo cuando el clima se vuelve más hostil.