La primera semana del ciclo escolar dominicano no comenzará con un examen de matemáticas o lengua, sino con una pregunta más incómoda: ¿qué significa estar listo? El lunes 24 de agosto, más de dos millones de estudiantes volverán a las aulas 3, pero el país llega dividido sobre si esas aulas están en condiciones de recibirlos. El Ministerio de Educación asegura tener el 100% de los docentes asignados y los espacios suficientes; la Asociación Dominicana de Profesores sostiene lo contrario, con denuncias sobre infraestructura deficiente e incentivos impagos 2. Ambas partes hablan de la misma escuela pública. No puede ser que ambas tengan razón, pero la evidencia disponible no permite zanjar el desacuerdo: no hay un inventario público e independiente que verifique quién está más cerca de los hechos.
La distancia entre la declaración oficial y la experiencia cotidiana no es un detalle administrativo. Es la misma grieta que se abre cuando un sistema confía en la medición remota para decidir el futuro de un estudiante. En México, la UNAM detectó resultados anómalos —incluido un aumento de calificaciones perfectas— en su primer examen de admisión totalmente en línea, y respondió con una prueba de control presencial para miles de aspirantes, cuyos resultados se conocerán a fines de agosto 1. La institución atribuyó la irregularidad al uso de herramientas de inteligencia artificial y dispositivos ocultos 1. La decisión es razonable como mecanismo de integridad, pero deja una pregunta sin respuesta: si el examen en línea era tan vulnerable, ¿qué validez tenían los resultados que ya se habían aceptado? Y si la tecnología falla a la hora de medir, ¿qué dice eso de los sistemas que dependen de ella para clasificar a los jóvenes?
En Santo Domingo, la discusión es más prosaica pero igual de estructural. El Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil y la Unión Nacional de Suplidores de Alimentos Escolares anunciaron la distribución de 10.3 millones de raciones para más de 5,000 escuelas 4. El costo por almuerzo es un dato en disputa: Diario Libre lo fija en RD$93.73, mientras El Caribe reporta otra cifra 4. Esa discrepancia, aparentemente menor, es el síntoma de un problema mayor: si no hay acuerdo ni siquiera sobre el precio de un plato de comida, ¿cómo puede haber consenso sobre la calidad de la enseñanza? Mientras tanto, en Santiago, las obras de remodelación del Politécnico Nuestra Señora de las Mercedes avanzan a contrarreloj para la ceremonia de apertura de la Regional 08, que encabezará la vicepresidenta Raquel Peña 5. La imagen será impecable. La pregunta es si el resto del país se parece a esa fachada.
El presidente Luis Abinader ha pedido a toda la comunidad educativa que asista desde el primer día 3. Es un llamado a la normalidad, pero la normalidad no se decreta. Se construye con aulas que no se caen, maestros que cobran lo que se les debe y exámenes que miden lo que realmente se sabe. El lunes, los estudiantes entrarán a las escuelas. Lo que encuentren dentro —y lo que los sistemas de medición decidan hacer con ellos— definirá si este ciclo escolar es un punto de partida o una promesa más. La tensión no se resuelve con discursos, sino con datos verificables y decisiones que prioricen al alumno sobre la conveniencia institucional. Esa es la prueba que todavía no se ha aplicado.
