La educación siempre parece estar en crisis, pero rara vez aprendemos de las crisis anteriores. Hoy, mientras Buenos Aires cae tres puestos en el ranking QS de ciudades universitarias 1 y 38 estudiantes colombianos quedan excluidos de los exámenes Saber 11 por un error administrativo de su escuela 6, el panorama global ofrece un contraste revelador: España reporta que el 73.3% de los niños de dos años ya están escolarizados 3, mientras que en República Dominicana se firman acuerdos para capacitar en inteligencia artificial y robótica 2, y en México, una huelga de dos meses en la Escuela Superior de Economía del IPN termina con un voto estudiantil 4.
Cada uno de estos eventos es un síntoma de un patrón histórico más profundo. La política educativa, desde la creación de los sistemas nacionales en el siglo XIX, ha oscilado entre dos impulsos: la expansión del acceso y la obsesión por la calidad medida. La escolarización temprana en España no es un logro aislado, sino la culminación de décadas de políticas de universalización que comenzaron con la Ley General de Educación de 1970. Pero el dato relevante no es solo que el 73.3% de los niños de dos años estén matriculados, sino que la tasa subió del 61.9% en 2018-19 al 73.3% en 2026 3. Eso es un aumento de 11.4 puntos porcentuales en siete años, una velocidad que sugiere más un efecto de oferta —guarderías públicas construidas— que un cambio cultural espontáneo.
El acuerdo entre el Mescyt y Casio 2 es otro ejemplo de la tensión histórica entre formar para el mercado laboral y educar para la ciudadanía. Cada ciclo de reforma desde la Ley de Educación Técnica de 1940 en América Latina ha prometido que la capacitación en nuevas tecnologías resolverá el desempleo juvenil. La evidencia disponible, sin embargo, muestra que estos acuerdos suelen beneficiar más a las empresas proveedoras de equipos que a los estudiantes, a menos que estén acompañados de cambios curriculares profundos y formación docente sostenida. No hay datos en el comunicado sobre cuántos docentes serán capacitados ni cómo se evaluará el impacto.