La guerra entre Estados Unidos e Irán ya no tiene una tregua que romper. El 8 de julio, Donald Trump declaró “terminado” el memorando de entendimiento del 17 de junio 1. Desde entonces, los bombardeos estadounidenses contra Irán se han sucedido durante siete noches consecutivas, matando al menos a tres personas [2, 10]. Teherán ha respondido atacando instalaciones militares en Kuwait, Jordania y Baréin 2. La pregunta ya no es si la escalada continuará, sino qué la detendrá.
Lo que se ve desde el terreno es una crisis que se expande por contagio. En Saná, decenas de miles de hutíes protestaron esta semana contra la intervención saudí, después de que el gobierno yemení bombardeara el aeropuerto para impedir el aterrizaje de un avión iraní 3. Frente a las costas de Yemen, un buque químico con bandera de Tanzania fue abordado por presuntos piratas somalíes 12. En paralelo, Estados Unidos ha endurecido el bloqueo naval a Irán: en los primeros tres días, desvió cuatro buques, inhabilitó uno y abordó otro 7. No es una operación quirúrgica; es un cerco.
La administración Trump ha presentado estos movimientos como parte de una estrategia energética mayor. El mismo viernes, firmó acuerdos con Irak por más de 60.000 millones de dólares para aumentar la producción petrolera y desarrollar rutas alternativas al estrecho de Ormuz, incluido el respaldo a la reconstrucción del oleoducto Irak-Siria [11, 7]. La lógica es clara: reducir la dependencia del tránsito marítimo iraní. Pero la ejecución —bloqueo, bombardeos, despliegue naval— está produciendo el efecto contrario: inseguridad marítima, represalias regionales y un vacío de poder que los piratas ya están aprovechando.
No todo es Oriente Medio. En Rusia, drones ucranianos atacaron almacenes de la plataforma Wildberries en Tambov y Moscú, matando al menos a siete personas y forzando la evacuación de un hospital de maternidad 8. En Laos, seis turistas murieron en noviembre de 2024 por metanol, y las autoridades siguen sin determinar la causa porque no se permitieron autopsias; las familias están indignadas por la levedad de los cargos . En Venezuela, el régimen de Maduro condecoró a República Dominicana con la Orden del Héroe por su ayuda humanitaria tras los terremotos del 24 de junio . Son noticias que compiten por espacio, pero no son desconectadas: todas ocurren en un mundo donde los Estados están priorizando la fuerza sobre el derecho, la negociación o la rendición de cuentas.