Lenin Peña no encontró a su novio en un refugio ni en una lista de evacuados. Lo encontró después de 17 días removiendo con las manos lo que quedaba de su edificio en La Guaira 11. El 24 de junio, dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 redujeron a polvo barrios enteros del norte de Venezuela 3. La cifra oficial de muertos asciende ya a 4.561 personas, mientras 17.907 viven bajo lonas o en albergues improvisados 1. Peña, Míster Universo Venezuela 2025, enterró a Yordy Paredes el domingo. Su historia no es una excepción: es la norma de una catástrofe que el gobierno de Delcy Rodríguez insiste en tratar como un contratiempo logístico.
Mientras los cuerpos seguían bajo los escombros, el Ejecutivo aseguró que la producción petrolera —única fuente de ingresos del país— no había sufrido daños y que la reestructuración de la deuda externa continuaba según lo previsto 3. No hay declaración oficial que priorice a los 16.740 heridos ni a los niños que han perdido sus escuelas. La respuesta humanitaria ha llegado desde fuera: México envió dos buques de la Armada con 388 toneladas de alimentos, agua, medicinas y cuatro plantas potabilizadoras 7. Artistas como Shakira, Rosalía y Bad Bunny han movilizado recursos para la infancia damnificada 4. El Estado venezolano, mientras tanto, se ha limitado a actualizar la cifra de fallecidos cada varios días.
La desconexión entre el sufrimiento real y la prioridad oficial no es un accidente. Es una decisión política que se repite en otras latitudes con la misma mecánica. En Bangkok, 27 personas murieron calcinadas en el bar Na Lat Phrao Beer Hall porque las salidas de emergencia eran inexistentes y los baños, sin ventanas, se convirtieron en trampas mortales 2. Es el incendio más letal en un local de ocio en Tailandia desde 2009. Las autoridades no han explicado por qué un establecimiento con licencia activa carecía de las mínimas condiciones de seguridad. En Francia, dos personas han sido detenidas como sospechosas de provocar el incendio que ha arrasado 1.900 hectáreas del bosque de Fontainebleau, a 60 kilómetros de París, en plena tercera ola de calor del verano . El fuego, calificado de "excepcional", no se habría propagado con tanta virulencia sin la sequía acumulada y la falta de cortafuegos mantenidos.