La muerte de Josué Martínez Contreras, periodista y profesor de 39 años, no fue solo un crimen más en Puebla. Fue un asesinato que su hijo de 13 años presenció, y que dos días después llevó al arresto de un hombre por intentar sobornar a los investigadores 5. Esa cadena —el homicidio, la amenaza a la justicia, la fragilidad del testigo— es el patrón que conecta los eventos de esta semana: un sistema que, en lugar de proteger, a menudo deja a los más débiles expuestos, y a los poderosos, a veces, con caminos para evadir la rendición de cuentas.
La vulnerabilidad institucional no distingue fronteras. En el norte, al menos 54 migrantes han muerto bajo custodia del ICE desde enero de 2025, según Human Rights Watch 1. Tres murieron solo en la última semana, uno de ellos un mexicano que huía de una operación. Son cifras que, más allá del debate político, representan vidas perdidas en un sistema de detención que opera con escasa supervisión pública. En Zacatecas, el hallazgo de 10 cuerpos, entre ellos el de un exalcalde, Ignacio Castrejón Valdez, revela cómo la violencia política y la criminalidad se entrelazan en territorios donde el Estado no logra imponer su autoridad 7.
Pero la impunidad no solo se manifiesta en la violencia directa. A veces, el sistema judicial mismo se convierte en un escenario de contradicciones. El arresto de Andrew y Tristan Tate en Miami, a solicitud del Reino Unido por 38 nuevos cargos de violación y trata de personas 23, muestra que existen mecanismos para perseguir delitos transnacionales. Sin embargo, la lentitud y la opacidad de estos procesos —el uso de órdenes selladas, la larga lista de acusaciones— dejan una pregunta abierta sobre si la justicia llegará a tiempo para las víctimas, o si el poder económico y mediático de los acusados diluirá la causa.
La fragilidad del sistema se ve también en sus víctimas más inesperadas. Una mujer de 75 años en Soses, Lleida, fue hallada muerta con signos de violencia tras desaparecer mientras paseaba a su perro . En la República Dominicana, una madre, agente de policía retirada, fue arrestada tras la muerte de su hija de 10 años por una herida en el cuello . Son casos donde la institución que debe investigar se enfrenta a la tragedia doméstica, sin respuestas fáciles. En Cantabria, un instalador de internet confesó haber alterado la escena de un doble homicidio de una madre y su hijo, fingiendo un suicidio . La manipulación de la evidencia, el intento de desviar la investigación, es otra forma de violencia contra la verdad.