La crisis migratoria en Ceuta, desencadenada por la entrada masiva de miles de personas a finales de julio, sigue dominando la agenda política española. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha intensificado su ofensiva contra el Gobierno de Pedro Sánchez, acusándolo de "incompetencia" y de haber convertido la ciudad autónoma en un "polvorín" . Mientras Sánchez aborda la situación en la Asamblea General de la ONU, Feijóo visita Ceuta por cuarta vez, acompañado de una delegación del Partido Popular Europeo (PPE) encabezada por Manfred Weber, en un intento de "europeizar" la crisis .
Feijóo ha prometido que, si gobierna, España estará "cerrada a cal y canto" para quienes vengan a infringir la ley, y ha anunciado una revisión de los criterios para conceder y retirar la nacionalidad española . El líder del PP también ha defendido la "españolidad" de Ceuta y Melilla "cueste lo que cueste", asegurando que no tendrá una relación "subordinada" con Marruecos .
El socio minoritario del Gobierno, Sumar, ha exigido a Feijóo que condene el ataque a una diputada ceutí y que se aleje de la "postura ultra" contra los migrantes, advirtiendo que estos ataques son consecuencia de "alimentar el odio" . Por su parte, el PP busca recabar apoyos internacionales y ha solicitado la visita del comisario de Interior y Migraciones de la UE, Magnus Brunner, a Ceuta .
La crisis se ha convertido en un eje central de la precampaña electoral, con Feijóo multiplicando sus actos de calle para "contrastar" con Sánchez . El PP ha anunciado un plan de reactivación para Ceuta y Melilla como "tarjeta de presentación" de cara a las próximas elecciones generales .