Israel se prepara para las elecciones parlamentarias del 27 de octubre, las primeras desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza. La contienda se presenta como un test para Benjamin Netanyahu, quien busca mantenerse en el poder frente a un bloque opositor liderado por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot.
Con 38 partidos inscritos, las encuestas concentran las posibilidades de obtener escaños en 13 formaciones. El Likud de Netanyahu obtendría entre 20 y 21 escaños, mientras que Yashar! de Eisenkot podría alcanzar hasta 25, convirtiéndose en la primera fuerza. El bloque opositor incluye a Beyajad (Naftali Bennett y Yair Lapid, con unos 12 escaños), Los Demócratas (Yair Golán, 9-10 escaños) e Israel Beitenu (Avigdor Lieberman, 7-9 escaños). Para formar gobierno se requieren 61 escaños, y los partidos ultraortodoxos y nacionalistas religiosos, como Otzma Yehudit de Itamar Ben Gvir (7-8 escaños), serán clave para la coalición de Netanyahu.
La campaña está marcada por la controversia en torno a la iniciativa "Fly & Vote", que busca facilitar el regreso de israelíes expatriados para votar. El partido Likud presentó una petición para bloquearla, acusándola de ser una operación ilegal financiada por extranjeros. Mientras tanto, el Tribunal Superior de Justicia declaró ilegal que los partidos registren quién vota. Manifestantes han denunciado que el gobierno podría usar una crisis de seguridad para aplazar los comicios, aunque no hay pruebas confirmadas de un plan oficial.
Netanyahu ha centrado su campaña en la seguridad, prometiendo "derrocar al régimen iraní" y destruir a Hezbolá y Hamás. Sin embargo, enfrenta críticas por el fracaso del 7 de octubre y procesos por corrupción. La oposición promete una investigación independiente sobre el ataque y la obligatoriedad del servicio militar para los ultraortodoxos.
