A menos de tres semanas de la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, el escándalo del Banco Master ha desatado una crisis sin precedentes en el Supremo Tribunal Federal (STF) y ha reconfigurado la contienda entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el candidato opositor Flávio Bolsonaro. El STF aplazó la decisión de investigar al juez Alexandre de Moraes por sus vínculos con el banquero Daniel Vorcaro, en una sesión marcada por gritos y acusaciones entre magistrados .
Daniel Vorcaro, dueño del Banco Master, está preso por el mayor fraude financiero de la historia de Brasil. Mensajes extraídos de su teléfono revelan contactos con jueces y políticos. Un informe de la Policía Federal mostró que Vorcaro buscó asesoría de Moraes y que el bufete de la esposa del juez tenía un contrato millonario con el banco .
La sesión del STF del 15 de septiembre expuso una fractura interna. El juez André Mendonça, nombrado por Jair Bolsonaro, hizo público el informe contra Moraes, a quien acusa de irregularidades. Moraes, que condenó al expresidente Bolsonaro, denunció una "vendetta" política . La jueza Cármen Lúcia pidió disculpas al país por el "sensacionalismo" . La votación sobre investigar a Moraes quedó suspendida hasta después de los comicios .
El escándalo ha eclipsado la campaña. Lula, que lideraba las encuestas, ha visto reducirse su ventaja. Una encuesta Quaest muestra a Flávio Bolsonaro con 42% frente al 40% de Lula en un eventual balotaje . Lula ha pedido transparencia y afirmó que Flávio "no va a escapar" de la justicia . Flávio, por su parte, es investigado por recibir 12 millones de dólares de Vorcaro para una película sobre su padre . La corrupción pasó de ser una preocupación del 14% al 22% entre los votantes en 12 días .
