Suecia y Finlandia han confirmado su intención de trasladar a Italia a solicitantes de asilo que entraron en la UE por territorio italiano, sumándose a Alemania, Suiza, Austria y Bélgica. La medida se apoya en el nuevo Pacto de la UE sobre Migración y Asilo, en vigor desde el 12 de junio, que refuerza la obligación de tramitar las solicitudes en el primer país de llegada.
Italia bloquea unilateralmente estos traslados desde finales de 2022, pese a una sentencia de 2024 que le obliga a cumplir el Reglamento de Dublín. La Comisión Europea ha contabilizado 12 negativas entre el 12 de junio y el 7 de julio, y subraya que un Estado receptor "no puede rechazar un traslado".
España y Francia, también países de primera entrada, se desmarcan y no se suman a las devoluciones. Mientras, la ministra finlandesa Mari Rantanen defiende la medida por "rigor normativo" y alivio económico, y Suecia afirma que los traslados "han comenzado a funcionar mejor" bajo el nuevo marco.
