La sequía histórica que azota Europa ha reducido el caudal del Danubio a mínimos no vistos en décadas, obligando a Hungría y Rumanía a tomar medidas extremas para mantener refrigeradas sus centrales nucleares. En Hungría, la central de Paks, la única del país, ha llegado a operar a cerca del 25% de su capacidad, y el Gobierno ha puesto en marcha un operativo para elevar el nivel del río: hundir dos barcazas de 80 metros y construir un umbral en el lecho del río entre Paks y Dunaszentbenedek . Las barcazas, fijadas con cables de acero, podrían elevar el nivel del agua unos 20 centímetros a corto plazo, mientras que el umbral lo elevaría hasta un metro . El primer ministro Péter Magyar ha calificado los próximos días de "críticos", y se espera que las lluvias en Austria y Alemania alivien la situación a partir del jueves .
En Rumanía, la situación es más grave: la central de Cernavodă, que aporta alrededor del 20% de la electricidad del país, ha tenido que desconectar por completo sus dos reactores, el segundo de ellos el 13 de agosto, por la imposibilidad de refrigerar el ciclo térmico . Las autoridades intentaron evitar el cierre con medidas sin precedentes, como la detonación de una roca y el hundimiento de barcazas cargadas de piedras, pero el caudal del río, de unos 1.400 metros cúbicos por segundo frente a la media de 3.900, hizo imposible mantener la operación . Rumanía ha declarado el estado de alerta energética y ha pedido a la población que reduzca el consumo eléctrico .
La crisis del Danubio se enmarca en un contexto más amplio de calor extremo en Europa, que también ha afectado a Francia, donde EDF ha suspendido el 20% de su capacidad de producción nuclear . España, sin embargo, ha logrado evitar paradas gracias a sistemas de refrigeración adaptados, como las torres de la central de Almaraz .
