El presidente Luiz Inácio Lula da Silva será el único de los trece candidatos a las elecciones presidenciales de octubre en Brasil con el respaldo formal de una coalición de partidos, mientras que los otros doce concurrirán únicamente con el apoyo de sus propias formaciones. Es la primera vez en las últimas diez elecciones presidenciales brasileñas que solo un candidato cuenta con el apoyo de más de un partido .
Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), buscará la reelección con el apoyo de otras seis formaciones de izquierda: PSB, PDT, PCdoB, PV, PSOL y Rede Sustentabilidad. Esta es la coalición más amplia que la izquierda brasileña ha formado al inicio de una disputa presidencial . Este respaldo le permitirá disponer del mayor tiempo de propaganda electoral gratuita en radio y televisión, aproximadamente un 20% superior al de su principal rival, Flávio Bolsonaro .
En contraste, los principales partidos de centroderecha, como União Brasil, Partido Progresistas, Republicanos y Podemos, decidieron mantenerse neutrales en la disputa presidencial. Flávio Bolsonaro intentó negociar alianzas con estos partidos, ofreciendo incluso la indicación del candidato a vicepresidente, pero todos prefirieron no apoyarlo . Esta neutralidad es un fenómeno nuevo en la política brasileña, donde predominó la falta de alianzas .
Lula fue proclamado candidato en una convención del PT en São Paulo, donde prometió invertir más en defensa para que "nadie invada este país" . Las encuestas muestran a Lula con ventaja: según Datafolha, obtendría un 48% frente al 43% de Flávio Bolsonaro en un balotaje . Sin embargo, un sondeo de Genial/Quaest indica una ventaja menor, de 44% a 39% . La campaña se desarrolla bajo la sombra de la injerencia extranjera, con tensiones comerciales con Estados Unidos y acusaciones de Lula de que Washington intenta influir para evitar su reelección .