Cerca de 158 millones de brasileños están llamados a las urnas este domingo 4 de octubre para la primera vuelta de unas elecciones presidenciales que enfrentan al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, y al senador Flávio Bolsonaro, de 45, en una contienda que refleja la mayor polarización política del país en décadas . Las encuestas muestran un empate técnico entre ambos, con Lula liderando por estrecho margen en primera vuelta (42% frente a 38% según Datafolha) y una segunda vuelta prevista para el 25 de octubre como escenario más probable .
La recta final estuvo marcada por la cancelación del debate de TV Globo, al que Lula no asistió por considerar el formato "infructífero" y que permite "bromitas" . Flávio Bolsonaro lo llamó "cobarde" y denunció "censura" tras una decisión judicial que prohibió mostrar el atril vacío del presidente . Ambos candidatos se enfrentan a investigaciones por corrupción: Lula arrastra su pasado judicial y una pesquisa sobre su hijo, mientras que Flávio es investigado por el caso Banco Master .
El resultado tendrá impacto directo en Argentina, principal socio comercial de Brasil. Analistas de la City porteña señalan que una victoria de Bolsonaro fortalecería el real y mejoraría la competitividad argentina, mientras que un triunfo de Lula podría presionar a la baja la moneda brasileña . Además, el ganador heredará un número récord de vacantes en instituciones clave como el Supremo Tribunal Federal y el Banco Central, lo que le otorgará una influencia significativa sobre la política monetaria y la interpretación constitucional .
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que sigue "muy de cerca" las elecciones, en medio de tensiones con Lula por aranceles y diferencias diplomáticas . Trump recibió a Flávio Bolsonaro en la Casa Blanca en mayo, lo que ha generado críticas de legisladores demócratas que piden no intervenir en el proceso electoral brasileño.
