José Mota estrena Arriba Tutto, su ópera prima como director, una fábula que fusiona su trayectoria humorística con el legado ético de sus padres. A los 61 años, el manchego aborda este salto al cine no como un cambio radical, sino como una "necesidad vital" para procesar su vida y transmitir valores fundamentales.
La película, gestada durante más de 12 años, retrata a un padre cómico que enseña a su hijo a enfrentar la adversidad con optimismo bajo la consigna italiana "Arriba tutto" (arriba todo). Mota describe la obra como una declaración de amor a la vida y un homenaje a la inocencia infantil, inspirada en gigantes del cine como Chaplin y Benigni. Para preservar la pureza del personaje principal, el casting eligió a un niño de siete años, Pablo Cabello, evitando que la edad diluyera la frescura requerida por la trama.
Más allá de la ficción, la entrevista revela una profunda introspección personal. Mota reconoce haber sido un "hiperperfeccionista" que sufrió por ello, admitiendo que si pudiera viajar atrás, le diría a su yo joven que pierda el miedo. Esta madurez emocional se refleja en su visión de la comedia: no como mero entretenimiento, sino como un "antídoto contra el odio" y una forma de dar afecto en tiempos de incertidumbre. Su infancia en Montiel, marcada por la modestia económica pero la riqueza familiar, sigue siendo el cimiento de su identidad artística.
Mota rechaza los artificios de la fama, definiéndola simplemente como un premio otorgado por hacer bien el trabajo. Prefiere valorar lo cotidiano y mantenerse conectado con sus raíces rurales, donde percibe detalles que las grandes ciudades ocultan. Con Arriba Tutto, cierra un ciclo de tres décadas como actor y abre uno nuevo como cineasta, manteniendo intacta su esencia humana y su compromiso con la dignidad.
