La Comisión Europea ha propuesto una ambiciosa reforma de Frontex, la agencia de fronteras de la UE, para convertirla en el actor central en la deportación de migrantes irregulares y ampliar su capacidad de vigilancia, incluyendo el monitoreo de redes sociales. La iniciativa, presentada el 27 de octubre de 2026, busca aumentar la plantilla de 3.000 a 30.000 agentes y dotar a la agencia de un presupuesto de 11.800 millones de euros para el periodo 2028-2034 .
La reforma contempla la creación de una Fuerza de Reacción Rápida capaz de desplegarse en cuestión de horas en situaciones de emergencia, como la crisis migratoria en Ceuta de julio de 2026, aunque solo a petición del Estado miembro afectado . Por primera vez, Frontex tendrá el mandato explícito de monitorear redes sociales para detectar contenidos que puedan poner en peligro la seguridad fronteriza .
Bruselas propone que Frontex coordine las repatriaciones y participe en las expulsiones desde los nuevos centros de deportación que algunos países planean abrir en terceros países a partir de 2027 . La agencia también podrá apoyar a autoridades de países no pertenecientes a la UE en la devolución de ciudadanos de África central a sus países de origen antes de que intenten llegar a Europa .
Mientras el comisario de Migración, Magnus Brunner, defiende que "debemos ser nosotros quienes decidamos quién puede entrar en la Unión Europea", organizaciones de la sociedad civil critican que la agencia se convierta en "una maquinaria de deportación" y reclaman mecanismos de supervisión para proteger los derechos fundamentales . La propuesta deberá ser aprobada por el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE.
