La Iglesia católica celebra el 26 de octubre la festividad de San Evaristo, considerado el quinto papa y un líder de origen griego y judío que reorganizó la Iglesia primitiva en Roma bajo persecución. Sin embargo, otras fuentes señalan que no se conserva evidencia precisa de su martirio ni de la fecha exacta de su muerte, por lo que su memoria se transmite principalmente por tradición y no tiene celebración litúrgica propia en el calendario general romano.
Según el Martirologio Romano, a San Evaristo se le atribuye la creación de las primeras parroquias romanas y la formalización de la bendición pública de los matrimonios. El Liber pontificalis indica que fue enterrado en la colina vaticana cerca de la tumba de San Pedro y que su mandato duró nueve años, diez meses y dos días.
Existiendo una plegaria de protección dirigida a San Evaristo, los fieles acuden a su amparo para la protección del hogar, la armonía conyugal y la luz espiritual en decisiones organizativas complejas.
El santoral del 26 de octubre también conmemora a San Demetrio de Tesalónica, San Rústico de Narbona, San Felicísimo de Cartago, San Luciano, San Marciano y San Rogaciano, entre otros. El Mundo (ES) añade a San Ceda, San Fulco, San Beano, San Aptonio, San Sigebaldo, San Amando, San Eata y San Witta.
