En un movimiento diplomático sin precedentes, altos representantes de Arabia Saudita, Turquía y Pakistán —los tres miembros del Pacto de La Meca— se reunieron este lunes en Teherán con autoridades iraníes para intentar contener una posible reanudación de la guerra entre Estados Unidos e Irán. La visita, la primera de este nivel desde el inicio del conflicto en febrero, ocurre en medio de crecientes amenazas de Washington e Israel de lanzar una nueva ofensiva a gran escala y de una escalada de ataques hutíes contra territorio saudí.
La delegación estuvo encabezada por el ministro de Defensa saudí, Khalid bin Salman; el jefe del Ejército paquistaní, general Asim Munir; y el jefe de la Inteligencia turca, Ibrahim Kalin. Del lado iraní participaron el presidente Masud Pezeshkian y el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaei. Los cuatro países acordaron continuar el diálogo para fortalecer la cooperación regional, aunque sin anunciar compromisos militares concretos.
Mientras tanto, la tensión militar se intensifica. EE.UU. tiene planes para ataques de gran envergadura contra Irán, ejecutables en 96 horas tras una orden de Trump, según funcionarios estadounidenses. El presidente Trump ha amenazado con lanzar una nueva operación, posiblemente después de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre. Por su parte, Irán advierte que no modificará sus políticas aunque sea atacado de nuevo y que responderá con fuerza. El estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico, con ataques iraníes a buques y un bloqueo naval estadounidense.
Analistas ven la reunión como un intento de última oportunidad para evitar una escalada descontrolada. Mientras, la población iraní vive con angustia la espera de un posible ataque, con escuelas semivacías y largas filas en estaciones de servicio.
