La líder opositora venezolana María Corina Machado regresó a Venezuela el 25 de octubre de 2026, tras casi diez meses en el exilio, y fue recibida por miles de seguidores en una caravana que recorrió más de 300 kilómetros desde Barquisimeto hasta Caracas. Su retorno, que contó con la mediación del gobierno de Estados Unidos, ha reavivado el clamor democrático y las exigencias de elecciones presidenciales, pero también ha generado reacciones contrastantes entre el chavismo y la comunidad internacional.
La presidenta encargada Delcy Rodríguez calificó el regreso de Machado como un "show" innecesario y sugirió que pudo haber ingresado por los aeropuertos del país. "Podía evitarse el show, ahí están los aeropuertos", afirmó. Por su parte, el ministro del Interior Diosdado Cabello negó la existencia de persecución política y declaró: "Aquí no hay persecuciones para nadie. Tenemos tiempo diciendo que dejen el show y se venga todo el que se quiera venir".
Miles de venezolanos salieron a las calles para recibir a Machado, coreando consignas como "libertad" y "elecciones ya". La docente Mariana Rodríguez expresó: "El regreso de Machado es la puerta a la libertad, a la nueva esperanza, al futuro de nuestros venezolanos". Sin embargo, el entusiasmo convive con la cautela de quienes han esperado cambios que no llegaron.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, confirmó que Washington negoció las condiciones para el retorno de Machado y defendió la necesidad de renovar el Consejo Nacional Electoral (CNE) antes de cualquier elección. "Creo que estamos logrando un progreso real en ese sentido", afirmó. La Unión Europea celebró el regreso y pidió un diálogo inclusivo que conduzca a elecciones libres y justas. Mientras tanto, Machado ha denunciado que las conversaciones sobre el futuro del país avanzan sin su participación, y persiste la incertidumbre sobre el calendario electoral.
