El Gobierno de Pedro Sánchez aprobó el martes dos decretos para abordar la crisis de vivienda, desatando una fuerte reacción del periodista Carlos Herrera. Herrera califica las medidas como un 'corralito del alquiler' que genera inseguridad jurídica y ataca la propiedad privada, protegiendo al inquilino moroso.
El primer decreto, ya publicado en el BOE, incluye una prórroga extraordinaria de alquileres hasta 2028, suspensión de desahucios de personas vulnerables hasta 2030, congelación de rentas y nuevas reglas para alquileres temporales y por habitaciones. El segundo decreto, impulsado por Sumar, aún no ha sido publicado pero contempla la renovación automática de contratos. Ambos deben ser convalidados el viernes por el Congreso, donde el Gobierno necesita apoyos de formaciones como Podemos y Junts.
Herrera sostiene que estas medidas reducirán la oferta de alquiler: "Si un casero no puede desahuciar a un inquilino o tiene la renta congelada, acaba vendiendo el piso a una empresa que se puede permitir el lujo de litigar o dedicar la vivienda al alquiler turístico". También critica la tramitación, señalando que "los decretos no estaban redactados y los estuvieron escribiendo tras haberlos aprobado". Además, cuestiona el uso del término 'fondo buitre' y recuerda el "ataque insólito" de la ministra Isabel Rodríguez a la empresa Urbagestión.
Mientras el Ejecutivo defiende las medidas como respuesta a la crisis de acceso a la vivienda, Herrera las interpreta como una maniobra política: "Es un decreto no para solucionar la vivienda, sino para arreglarse ellos políticamente la vida". El periodista vincula las protestas en la Puerta del Sol con un posible "ensayo" de lo que ocurriría si la derecha ganara las elecciones.
