Cientos de crías de ballena franca austral han muerto en las costas de la Patagonia argentina desde junio, en un episodio que mantiene en alerta a científicos y autoridades. Las primeras investigaciones apuntan a una bacteria común en la piel de los cetáceos como posible causa de la elevada mortalidad.
Los veterinarios sospechan de un brote de erisipela, una enfermedad infecciosa provocada por bacterias que normalmente viven en la piel de estos mamíferos. Las autoridades de Chubut señalaron que los primeros análisis apuntan a un microorganismo marino común, aunque la investigación permanece abierta y sin conclusiones definitivas. Mariano Coscarella, investigador del Conicet, indicó que los indicios orientan hacia una causa natural, pero advirtió que "los efectos de la acción humana no pueden descartarse totalmente".
A pesar de la alta mortalidad, los científicos consideran que la población no corre riesgo a mediano plazo. "Este tipo de eventos de mortalidad aguda, en general cuando afectan a la fracción de recién nacidos en animales que tienen una longevidad tan grande como la ballena franca, no significan un peligro para la población a mediano plazo", afirmó Coscarella. Las autoridades locales estiman que una ballena franca austral puede vivir alrededor de 60 años.
