La inflación interanual en Estados Unidos se mantuvo estable en 3,4% durante agosto de 2026, según datos publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). El dato mensual, sin embargo, se aceleró a un 0,4%, cuatro veces más que el 0,1% registrado en julio, impulsado principalmente por el alza en los precios de la energía.
El informe llega días antes de la reunión de la Reserva Federal (Fed) del 16 de septiembre, donde se decidirá si se ajustan las tasas de interés. Tras la publicación, los operadores elevaron la probabilidad de una subida al 90%, según datos de CME FedWatch. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, había advertido en Jackson Hole que "todavía nos queda trabajo por hacer" si la inflación no cede. Sin embargo, existe desacuerdo interno: mientras la presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, y su par de Dallas, Lorie Logan, apoyan una subida, el gobernador Chris Waller condicionó su voto a que la inflación subyacente no superara el 0,2% mensual, cifra que en agosto fue de 0,3%.
El principal motor inflacionario fue la energía. El precio de la gasolina subió un 3,9% en agosto y el diésel alcanzó un récord de USD 6,06 por galón, un alza superior al 60% interanual. La escalada del conflicto con Irán en el estrecho de Ormuz es señalada como la causa principal. En California, el diésel se acerca a los USD 8 por galón.
La inflación subyacente (excluyendo alimentos y energía) se moderó al 2,4% interanual, pero subió 0,3% mensual, superando las previsiones. Se destacó un aumento récord del 25,4% anual en software y accesorios tecnológicos. La Fed mantiene su objetivo de inflación en 2% anual, y la persistencia del conflicto bélico complica el panorama.