El 22 de agosto, la temperatura media de la superficie oceánica global alcanzó 21,1 °C, el valor más alto registrado desde que hay datos, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S). Este récord supera el anterior máximo de 21,09 °C de marzo de 2024 y se produce en una época del año inusual, ya que los océanos suelen alcanzar su pico en marzo o abril tras el verano austral . El evento coincide con un intenso episodio de El Niño, que se suma al calentamiento a largo plazo causado por la actividad humana .
El récord se atribuye a la combinación de un El Niño particularmente fuerte y el calentamiento global de fondo. Samantha Burgess, del ECMWF, señaló: "El Niño está añadiendo calor al sistema, pero lo hace sobre décadas de calentamiento provocado por el ser humano" . Los pronósticos indican que El Niño podría intensificarse aún más en los próximos meses, alcanzando niveles no vistos en décadas .
Las temperaturas oceánicas récord tienen consecuencias de gran alcance. El número de días de olas de calor marinas se ha más que triplicado desde principios de la década de 1990, según Copernicus . Además, aproximadamente el 42% de los océanos mundiales se encuentra bajo condiciones de ola de calor marina, cerca del máximo del 46% de 2024 . Un océano más cálido también reduce su capacidad para absorber CO₂ y puede intensificar fenómenos meteorológicos extremos, como lluvias torrenciales y tormentas .
El climatólogo Ryan Katz-Rosene advirtió que "es posible que el océano no haya estado tan caliente en los últimos 125.000 años", lo que subraya la gravedad del episodio . Mientras tanto, la Organización Meteorológica Mundial prevé que El Niño se intensifique en los próximos meses, y algunos pronósticos sugieren que 2027 podría superar a 2024 como el año más cálido registrado .
