Noventa años después de su fusilamiento, Federico García Lorca sigue siendo un símbolo de la memoria histórica en España, con su legado cultural más vivo que nunca y su tumba aún sin localizar.
A pesar de décadas de investigaciones y excavaciones, no se ha encontrado el cuerpo del poeta. Las causas son múltiples: falta de documentación oficial, testimonios contradictorios y un terreno muy alterado. La familia nunca ha pedido la exhumación, prefiriendo que sus restos permanezcan junto a otras víctimas. Además, la Ley de Secretos Oficiales de 1968 sigue impidiendo el acceso a documentos clasificados que podrían arrojar luz sobre el caso.
En Granada, Alfacar y Madrid se han celebrado actos conmemorativos, desde ofrendas florales hasta una "peregrinación laica" con la escultura del poeta. Su casa natal en Fuente Vaqueros, que cumple 40 años como museo, recibe más de 8.000 visitantes anuales. RTVE estrenará el documental 'Lorca, las horas perdidas' y una película de Fernando Franco llegará en 2027. También se han recuperado obras inéditas, como una carta de amor y un poema.
Mientras algunos medios reivindican a Lorca como un símbolo de libertad y unidad, otros critican que su figura sea utilizada políticamente. Las opiniones divergen sobre las razones de su ejecución: desde rencillas familiares hasta su homosexualidad y su apoyo a la República.
