El mecánico Luis Miguel García, de 62 años y con casi medio siglo de experiencia, advierte que las altas temperaturas aceleran el deterioro interno de la batería y reducen su vida útil, un problema que muchos conductores asocian erróneamente con el frío.
Según García, al subir las temperaturas aumentan las averías relacionadas con la refrigeración del motor: radiadores que pierden, manguitos deteriorados, bombas de agua que fallan y termostatos defectuosos. También son frecuentes los problemas de aire acondicionado y los neumáticos, que sufren por el asfalto caliente y la presión incorrecta.
García explica que el frío es solo el momento en que las baterías fallan, pero el desgaste comienza antes: "Muchas de las baterías que dejan de funcionar en invierno llegan ya muy castigadas después de haber soportado meses de calor".
El mecánico recomienda atender avisos como temperatura del motor anormal, aire acondicionado que enfría menos, olores extraños, fugas de refrigerante o el electroventilador funcionando continuamente. Atenderlos a tiempo puede evitar averías mayores.
La avería que más le preocupa es el sobrecalentamiento del motor, que a menudo empieza con una fuga pequeña o una bomba de agua fallando. Si se ignora, una reparación sencilla puede convertirse en un problema grave.
