La sequía y las olas de calor que azotan Europa han reducido el caudal del Danubio a mínimos históricos, dejando al descubierto vestigios que permanecieron ocultos durante décadas e incluso milenios. Entre los hallazgos destacan los restos de un mamut lanudo en Bulgaria, los cimientos del Puente de Constantino y decenas de buques de guerra alemanes hundidos en 1944.
En Bulgaria, cerca de la aldea de Riahovo, un vecino encontró los fósiles de un mamut lanudo joven, incluyendo mandíbula, colmillos, escápula y fémur, según el director del Museo Regional de Historia de Ruse, Nikolay Nenov. Además, el descenso del río permitió documentar los cimientos del Puente de Constantino, una obra de ingeniería romana de unos 2,5 kilómetros que unía Ulpia Oescus con Sucidava. El museo de Pleven lo calificó como "el puente más largo construido sobre el Danubio".
En el tramo serbio cerca de Prahovo, han emergido cascos de hasta 200 buques de guerra alemanes hundidos deliberadamente en septiembre de 1944 para frenar el avance soviético. Muchos aún contienen explosivos, lo que dificulta su retirada y representa un peligro para la navegación. En Budapest, también apareció una motocicleta de la Wehrmacht y los restos de dos soldados alemanes, uno posiblemente de las Waffen-SS, junto a sus chapas de identificación.
La bajada del río ha afectado la navegación, dejando barcazas varadas y obligando a suspender transbordadores. En Hungría, la central nuclear de Paks operó al 10% de su capacidad por falta de agua de refrigeración, mientras que en Rumania se usaron explosivos para desviar agua hacia la planta de Cernavodǎ. Las autoridades han vinculado estos fenómenos con el calentamiento global.
