Brasil negó las visas a dos funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos por considerar que su visita podría constituir una interferencia electoral a menos de tres meses de las elecciones presidenciales de octubre.
Las visas fueron solicitadas el 20 de julio para Riley M. Barnes, subsecretario de Estado para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, y Samuel Samson, subsecretario adjunto. Estados Unidos afirmó que la visita era de rutina para discutir integridad electoral y libertad de expresión. Sin embargo, el gobierno brasileño denegó las visas al considerar que coincidía con un encuentro privado entre Flávio Bolsonaro y diplomáticos extranjeros en el que se cuestionó el sistema de votación electrónica.
El presidente Lula da Silva advirtió que "quien quiera venir de afuera a meterse en las elecciones brasileñas, ya le voy avisando: se va a llevar muchos golpes". El ministro Guilherme Boulos calificó a los funcionarios como "saboteadores" y acusó a Trump de querer "a Brasil de rodillas". En contraste, un vocero del Departamento de Estado calificó las acusaciones de "mentira sin fundamentos".
La negativa se enmarca en un deterioro de las relaciones bilaterales, con aranceles comerciales impuestos por Estados Unidos y diferencias sobre el juicio al expresidente Jair Bolsonaro. Lula busca la reelección y su principal rival es Flávio Bolsonaro, quien oficializó su candidatura el mismo sábado.
