Guiarse por las emociones aumenta la difusión de los bulos científicos, según la segunda edición del informe 'Desinformación científica en España' de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). El estudio, basado en un experimento con más de 2.200 personas, muestra que centrarse en las emociones que despierta una noticia incrementa la disposición a compartir información falsa, mientras que valorar su veracidad la reduce Source: La Vanguardia. Los contenidos que más se compartían no eran los alarmistas, sino los que generaban esperanza u optimismo.
Los bulos científicos ya no se centran en grandes crisis como la pandemia, sino que se han instalado en la vida cotidiana: la nutrición y el bienestar encabezan los temas con más desinformación (40 %), seguidos del cambio climático (36,2 %) y los tratamientos médicos (31,9 %), mientras que las vacunas caen al 28,3 % Source: ABC. Celia Díaz Catalán, coautora del estudio, señala que "ya no hablamos de grandes complots, sino de informaciones que buscan alterar las rutinas cotidianas" Source: Infobae.
Aunque el 83,8 % de los ciudadanos confía en los científicos, solo el 31 % confía en los periodistas y el 11,9 % en los políticos Source: Infobae. Además, el 51,5 % se considera capaz de detectar bulos, pero cree que los demás no pueden. La inteligencia artificial, como ChatGPT o Gemini, es usada semanalmente por un tercio de la población para informarse sobre ciencia, aunque solo el 33,7 % confía en ella Source: Infobae. Más del 70 % cree que los bulos tienen consecuencias para la salud y la democracia, y el 63,8 % pide regulación gubernamental Source: ABC.
“Los resultados mostraron que detenerse a valorar la veracidad reducía significativamente la intención de compartir información falsa. En cambio, cuando los participantes se centraban en las emociones que les despertaba la noticia aumentaba su predisposición a difundir bulos.”
“"El cambio no es anecdótico, es un cambio de la naturaleza del fenómeno. Lo que vemos es que no hablamos ya de grandes complots, sino de informaciones que buscan alterar las rutinas cotidianas, qué comer, qué suplemento tomar o qué rutina seguir...", apunta Díaz Catalán.”
“Más de la mitad de los ciudadanos se consideran capaces de distinguirlas pero, curiosamente, solo el 3% cree que el español medio puede hacerlo. Los crédulos son los otros.”
“Los encuestados señalan que la alimentación y el bienestar físico fueron los temas sobre los que recibieron más información en la última semana, pero también en los que creyeron encontrar más bulos (40%), seguidos del cambio climático (36,2%) y tratamientos médicos (31,9%).”